Sin corazón

El planeta Tierra posee una población de aproximadamente 8.300 millones de personas, la cual aumenta día a día a través de muchos embarazos y nacimientos. Estos embarazos, en general, se desarrollan de manera normal llegando a término de manera correcta. Sin embargo, a veces ocurren extraños problemas durante el desarrollo del feto que pueden
llevarlo a situaciones fatales. Uno de estos problemas es la acardia.

La acardia fetal, también llamada TRAP (por sus siglas en ingles Twin Reversed Arterial Perfusion que se traduce como Secuencia de Perfusión Arterial Gemelar Retrógrada), es una complicación muy rara ocurrida únicamente en los embarazos de gemelos monocoriónicos, es decir, gemelos que comparten una misma placenta.

Esta afección se presenta en uno de 35 mil casos de embarazo. Es más frecuente en mujeres de primer embarazo, en fetos de sexo femenino y en pacientes sin historias de embarazos múltiples.
En esta condición uno de los fetos se desarrolla de manera normal, mientras que el otro se desarrolla sin corazón funcional (acardia) y con frecuencia tampoco se desarrolla cabeza ni extremidades superiores. No es un defecto genético, sino un problema de vascularización de la placenta compartida ya que se forman vasos sanguíneos anómalos que conectan directamente la circulación de ambos fetos.

El gemelo con desarrollo normal y su corazón sano bombea sangre tan fuertemente que domina la circulación de la placenta. La presión empuja la sangre en dirección contraria hacia
el cordón umbilical del segundo gemelo llevando sangre “usada” y sin oxigeno del primer gemelo al segundo.

Al recibir sangre sin oxígeno y con una presión anormal, el corazón del segundo feto no logra formarse o se atrofia rápidamente provocando que la parte superior del feto (cabeza, corazón,
brazos) no se desarrolle dejando al feto como dependiente del hermano sano para sobrevivir.

Además, esto puede acarrear problemas para el feto sano debido a que el corazón debe trabajar el doble para mantener vivos ambos cuerpos lo que puede provocar insuficiencia cardíaca.

El único tratamiento para tratar la afección es interrumpir el flujo sanguíneo hacia el gemelo acardico mediante diferentes métodos que bloquean los vasos sanguíneos y el cordón umbilical del feto afectado. Una vez hecho esto, el corazón del feto sano experimenta un alivio inmediato ya que el sistema circulatorio vuelve a funcionar de manera normal y exclusiva para su cuerpo mientras que el gemelo acardico se degenera de manera natural.

Lamentablemente no existe métodos preventivos puesto que su origen no es hereditario, ni por estilo de vida o por falta de suplementos. Solamente debe existir un monitoreo estricto durante el embarazo para una rápida detección y aplicar las medidas necesarias.