
McCann México, a través de su unidad de consultoría estratégica Truth Finder Consulgency, presentó hallazgos enfocados en la Generación Z como parte de su más reciente informe de tendencias de consumo: “The Little Book of Big Truths 2026”.
El estudio, liderado por Joan Frías, Director de Marketing y Consultoría, reveló que los jóvenes mexicanos pasaron de una resistencia pasiva a convertirse en los arquitectos de un nuevo sistema económico y social impulsado por la búsqueda de calma, claridad de identidad y entornos emocionalmente estables.
Uno de los hallazgos más disruptivos del informe es la evolución de los hábitos de consumo hacia la cultura de los pequeños caprichos (Little Treat Culture). Lo que antes se consideraba un gusto esporádico, en este año se transforma en momentos emotivo-sensoriales completos que funcionan como una cuota diaria de motivación.
De hecho, la Generación Z destaca en este aspecto: 20 % afirma darse un capricho a diario y más de 40 % incluye un presupuesto para ello. Para muchos, estos caprichos no son un lujo, sino una forma de sobrevivir en una economía difícil.
Thrifting como postura identitaria
Durante años, el consumo de ropa vintage y de segunda mano fue una práctica realizada en un nicho específico de consumidores y asociada a presupuestos limitados. Hoy, México se posiciona como líder regional en consumo de segunda mano.
Más de uno de cada dos mexicanos compra ropa vintage o de segunda mano (52%), por encima del promedio LATAM (42%) y del promedio global (38%).
Emprendimiento por necesidad
Con un panorama laboral donde 47.6% de la Gen Z en México no cuenta con empleo formal, las plataformas digitales se han convertido en el nuevo activo económico.
De acuerdo con INEGI, más de 14.5 millones de mexicanos se encuentran en condición de trabajo independiente, cifra que representa alrededor de 27% de la población ocupada. Si se suma a quienes participan en esquemas mixtos, empleo formal más actividades por cuenta propia o freelance, la proporción supera 40%.
Activismo sin neutralidad
El 70% de esta generación participa activamente en causas sociales. El “coraje” es el nuevo eje de su protesta; están dispuestos a boicotear cualquier logo que no respalde sus valores con acciones tangibles.
El riesgo de la incongruencia
Los jóvenes son plenamente conscientes de que son el principal objetivo financiero de las corporaciones.
Joan Frías destaca que esta conciencia elevará los niveles de crítica: “La Gen Z detecta la incongruencia a kilómetros de distancia. Las marcas que busquen ‘la rebanada del pastel’ de sus ingresos sin un compromiso real con la honestidad radical, enfrentarán un rechazo inmediato”.
“The Little Book of Big Truths 2026” de McCann México concluyó que el éxito comercial en este nuevo ciclo no vendrá de algoritmos fríos, sino de la capacidad de las empresas para humanizarse y ofrecer simplicidad física y mental.