El cine de terror, una apuesta redituable

El cine de terror lleva décadas demostrando que no necesita presupuestos gigantescos para convertirse en un fenómeno mundial.

Spoiler.mx analizó que el horror es uno de los negocios más rentables de la industria. El ejemplo más reciente es “Obsesión”, película dirigida por Curry Barker, que pasó de ser una producción prácticamente desconocida a uno de los mayores éxitos sorpresa del año. 

Con un presupuesto estimado de 750 mil dólares, acumuló cerca de 148 millones de dólares en taquilla mundial tras apenas tres semanas en cartelera.

La gran referencia histórica es El Proyecto de la Bruja de Blair (1999). Filmada entre 60 mil y 75 mil dólares, terminó recaudando 248.6 millones en el mundo y revolucionó la forma de vender cine de terror. Su campaña hizo creer al público que se trataba de un documental real y abrió la puerta al auge del “found footage”.

El caso de Actividad Paranormal (2007), de Oren Peli y grabada casi por completo dentro de una sola casa, la cinta costó 15 mil dólares y generó 193.3 millones en taquilla mundial. Su estilo minimalista y la sensación de realismo ayudaron a crear una de las franquicias más exitosas del género.

Décadas antes, La Masacre de Texas (1974) había demostrado el potencial económico del horror independiente. La película de Tobe Hooper fue realizada con un presupuesto estimado entre 80 mil y 140 mil dólares y recaudó 30.9 millones a nivel mundial.

Para los especialistas de Spoiler, algo similar ocurrió con Halloween (1978), de John Carpenter. Filmada con apenas 325 mil dólares, la película alcanzó 47.1 millones en taquilla y consolidó la idea de que el suspenso psicológico podía ser más efectivo.

Incluso producciones menos celebradas como Con el Diablo Adentro (2012) mantuvieron viva esa tradición. Con un presupuesto cercano al millón de dólares, la cinta terminó superando los 101 millones en taquilla mundial gracias a una campaña viral y a la enorme fidelidad del público del terror.

En una industria obsesionada con presupuestos gigantes y fórmulas seguras, el terror continúa siendo el género más democrático y rentable del cine.