Los Calzones de Haru: el sueño que se convirtió en marca

 

Los sueños se cumplen, y para Jesús Antonio Angole Torreblanca esto se hizo realidad. Aunque desde joven tuvo el deseo de estudiar Gastronomía, las andanzas de su vida hicieron que fundara su empresa culinaria donde explota su creatividad y pasión por la cocina.

Originario de Cortázar, Guanajuato, Jesús, inspirado por su esposa María Laura, optó por realizar una receta que ella probó en Estados Unidos, llamado calzone, un plato italiano que consiste en una pizza doblada por la mitad antes de hornearse, la cual forma una empanada o media luna.

Con fervor y perseverancia, Jesús y María Laura perfeccionaron la receta y en 2022 iniciaron un negocio en su natal Cortázar. Durante ese periodo el local se llamó “La Calzonería”, para posteriormente cambiarse el nombre a “Los Calzones de Haru”, en honor a su gato amarillo Haru.

“Él siempre ha sido un gato muy gordito y bonito, entonces siempre lo relacionamos a comer mucho. Tuvimos un primer logo: un dibujo completo de Haru a color y cuando pasamos a tener un poco más de pedidos este logo se volvió tedioso de replicar porque era dibujado. Lo pasamos a algo más sencillo y lo mejoramos hasta hoy en día”, explicó María Laura Miranda León, cofundadora de Los Calzones de Haru.

Comenzaron a ir a Ferias de Expositores y, en enero de 2023, por una oportunidad de Jesús en cursar la maestría de Ingeniería en Biosistemas, en la Universidad Autónoma de Querétaro UAQ, llegan al estado y se instalan en el municipio de El Marqués.

Su local en Cortázar se quedó; sin embargo, meses después tuvo que cerrar debido al incremento de delincuencia en la zona, por ello, retomaron el negocio en Querétaro donde Jesús recorría las calles para promocionar su producto, ya que era algo innovador en la zona porque la gente no conocía el producto.

“En 2023 comenzamos a vender desde nuestra casa por las tardes y noches. En ese entonces no había muchas personas por la zona, por lo cual tuvimos que empezar a salir como vendedores ambulantes. Era difícil pero no queríamos dejar morir el negocio y nuestro objetivo era que más personas nos conocieran. Más tarde, por presión del municipio y otras autoridades, tuvimos que vender únicamente a domicilio”, dijo María Laura.

Conforme el tiempo pasó, los vecinos conocieron su producto, y se abrió una oportunidad de tener un puesto semifijo en un nuevo concepto de tianguis llamado Bazar La Casita. Ahora, y desde noviembre de 2024, tienen un lugar donde venden viernes y sábado de 4:00 a 11:30 horas.

Ese mismo año participaron en el Cuarto Concurso de Pitch, de la Facultad de Ingeniería de la UAQ, lo que los ayudó a generar contactos y clientes.

La calidad es un factor importante, por ello, tiene un control con los sabores para que las personas puedan disfrutar el sabor de un calzón, adaptado a México. Aunado a ello, Jesús, quien actualmente cursa su doctorado en Ingeniería de Biosistemas en la UAQ, trabaja con levaduras y esto lo ha ayudado a tener una masa madre, la cual alarga la vida en anaquel de su producto.

“Tiene dos semanas en refrigerador y nos permite adquirir nuevos sabores porque los microorganismos, los cuales son levaduras y bacterias ácido lácticas, consumen gran parte de la masa y la hacen digerible, especialmente la red de gluten, por lo que permite la fermentación controlada. También es más agradable al paladar y hemos podido llevar 3 años nuestro cultivo ideal”, señaló Jesús.

Otra meta lograda fue tener su etiquetado acorde a las reglas de información nutrimental de la NOM 051 20210, norma que regula la información de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas donde se ponen sellos para advertir sobre exceso de sodio, azúcar, grasas, etcétera.

El único sello que presenta el producto es el de grasas saturadas, debido a la cantidad de queso utilizada en su elaboración. Los dueños señalaron que resulta difícil encontrar un ingrediente alternativo que mantenga el mismo sabor y calidad característicos de sus calzones.

En septiembre de 2025, fueron patrocinadores del evento de parkour RT Phoenix donde estuvieron Antonio Mojonero “Shifer” y Alfonso Santaella “Alfon WHAT”, referentes en este deporte. En ese mismo año también participaron en el evento Inc. MTY roadshow Querétaro, un evento para apoyar a jóvenes emprendedores.

El negoció se expandió y actualmente venden en 3 tiendas escolares de la UAQ: la Facultad de Contaduría y Administración, y la Facultad de Ingeniería en CU; y en Campus Amazcala. Asimismo, hacen envíos a Cortázar, y sus productos han viajado a Hidalgo, Estado de México, Ciudad de México e incluso María Laura ha llevado los calzones a Lakeland, Florida en Estados Unidos.

El trabajo de más de tres años los ha posicionado como un referente en su localidad. Por ello, su meta a futuro es el financiamiento para certificados, con el fin de vender en supermercados y cadenas de autoservicio. Asimismo, de manera personal es, para Jesús,quien actualmente cursa su doctorado en la UAQ, finalizar sus estudios y seguir con su negocio; y para María Laura, ingeniera en Robótica con maestría en Inteligencia Artificial, es concluir sus estudios de doctorado en Ingeniería, los cuales sigue cursando, y le ayudarán a potenciar este negocio familiar.