La garra aterciopelada

Al poco tiempo de la evolución del primer huevo amniota ocurrió el surgimiento de dos grandes linajes. Uno de ellos recibió el nombre de Sinapsida.

Los sinápsidos, coloquialmente (y erróneamente) llamados “reptiles mamiferoides”, obtuvieron la ventaja en el dominio del supercontinente Pangea a finales del Paleozoico.

Algunos de estos animales, como Dimetrodon y Edaphosaurus, alcanzaron tallas tan grandes como las de los rinocerontes actuales. Y si bien su morfología es muy característica y casi siempre podemos verlos en libros de animales prehistóricos, debemos recordar no confundirlos con dinosaurios.

Su diversidad alcanzó su máximo esplendor a finales del Pérmico, pero todo cambio cuando la Nación del Fuego atacó, figurativamente. La Crisis Permo-Triásica fue el peor evento de extinción masiva del que se tiene evidencia en el registro fósil: erupciones volcánicas e incendios masivos que acabaron con el 96% de las especies vivas, incluyendo el 70% de las terrestres.

Casi todos los sinápsidos desaparecieron, quedando solo unos pocos supervivientes: el grupo de los terápsidos, que resultaban ser mucho más pequeños que sus antecesores, más adaptables y más peludos…

Estos animales, como Tetraceratops, Lycaenops y Cynognathus, fueron parientes cercanos de los ancestros de un linaje nuevo que apareció en el Triásico tardío, hace unos 220 millones de años: los mamíferos.

Estos pequeños animales nocturnos, de sangre caliente, con cobertura de pelo, con hembras que tienen cuidados parentales y producen leche para alimentar a sus crías aparecerían en la Tierra casi al mismo tiempo que sus primos lejanos, los dinosaurios y serían eclipsados por ellos durante 150 millones de años. Pero no eliminados.

Sígueme por: https://www.facebook.com/DinodatosFB

*Infografía: El Contemporáneo | Diseño editorial realizado con apoyo de inteligencia artificial (ChatGPT/OpenAI), basado en información de este artículo de Dinodatos.