{"id":1647,"date":"2026-07-01T13:54:23","date_gmt":"2026-07-01T19:54:23","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/?p=1647"},"modified":"2026-07-01T13:54:23","modified_gmt":"2026-07-01T19:54:23","slug":"sembradoras-de-soberania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/2026\/07\/01\/sembradoras-de-soberania\/","title":{"rendered":"Sembradoras de soberan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay organizaciones que nacen de un diagn\u00f3stico t\u00e9cnico y otras que nacen de una herida compartida. <\/span><b>La Red Mujeres por la Soberan\u00eda Alimentaria, A.C. \u2014MUSA\u2014 <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">pertenece a esta segunda estirpe. <\/span><b>Surgi\u00f3 del encuentro entre acad\u00e9micas, profesionistas, mujeres rurales, campesinas e ind\u00edgenas del estado de Guerrero que decidieron, en alg\u00fan punto, dejar de pedir permiso para ocupar un lugar que siempre les perteneci\u00f3<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">: la mesa donde se decide qu\u00e9 comemos, c\u00f3mo lo producimos y qui\u00e9n se beneficia de ello.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Conoc\u00ed el trabajo de esta red a trav\u00e9s de la <\/span><b>doctora Teolincacihuatl Romero Rosales, fitopat\u00f3loga, investigadora de la Universidad Aut\u00f3noma de Guerrero <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">y una de las voces que ha sostenido este proyecto desde sus ra\u00edces acad\u00e9micas hasta su aterrizaje en las comunidades. Su trayectoria \u2014doctorada en el Colegio de Postgraduados, formada en protecci\u00f3n vegetal y agroecolog\u00eda\u2014 podr\u00eda haberse quedado c\u00f3modamente en el cub\u00edculo universitario. En cambio, <\/span><b>se volvi\u00f3 puente: entre el laboratorio y la milpa, entre el conocimiento cient\u00edfico y el saber campesino<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> que durante generaciones ha sido transmitido, casi siempre, por mujeres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es que <\/span><b>MUSA <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">no es solo un proyecto de producci\u00f3n agr\u00edcola. Es, antes que nada, un proyecto pol\u00edtico en el sentido m\u00e1s noble de la palabra: <\/span><b>organizar a las mujeres del campo para que dejen de ser mano de obra invisible y se conviertan en sujetas de decisi\u00f3n.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Sus <\/span><b>objetivos estrat\u00e9gicos<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> lo dejan claro desde el primer rengl\u00f3n: <\/span><b>empoderar a la mujer rural, potenciar liderazgos femeninos en la comercializaci\u00f3n y transformaci\u00f3n agroecol\u00f3gica, y construir organizaci\u00f3n campesina femenina en torno a estrategias productivas y socioambientales.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero hay un eje que atraviesa todo lo dem\u00e1s y que merece subrayarse: la restauraci\u00f3n y dignificaci\u00f3n del ma\u00edz nativo. Y aqu\u00ed conviene poner los n\u00fameros sobre la mesa, porque detr\u00e1s del discurso hay una urgencia medible. <\/span><b>M\u00e9xico alberga 64 razas de ma\u00edz, de las cuales 59 son nativas; Guerrero, por s\u00ed solo, concentra 32 de esas razas<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2014pr\u00e1cticamente la mitad de la diversidad gen\u00e9tica del pa\u00eds\u2014 y m\u00e1s de 300 variedades locales adaptadas durante generaciones a sus microclimas, desde la Costa Chica hasta la Monta\u00f1a. Esa riqueza, sin embargo, se erosiona: la introducci\u00f3n de semillas mejoradas, los mercados cambiantes y la migraci\u00f3n rural han ido reduciendo a\u00f1o con a\u00f1o la superficie sembrada con ma\u00edces criollos, en un fen\u00f3meno que organismos como el CIMMYT estiman ha hecho desaparecer ya m\u00e1s de la mitad de las variedades que alguna vez existieron en el continente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quien sostiene lo que queda de esa diversidad, en la pr\u00e1ctica, son las mujeres. El Censo Agropecuario 2022 del INEGI document\u00f3 que <\/span><b>solo 19 % de las 4.6 millones de unidades de producci\u00f3n agropecuaria del pa\u00eds est\u00e1 dirigida formalmente por una mujer, y que estas unidades operan, en promedio, con 8.8 hect\u00e1reas<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2014casi seis menos que las dirigidas por hombres\u2014 y con menor acceso a riego, cr\u00e9dito y maquinaria. La brecha salarial en el sector agr\u00edcola es de 18.4 %. Y, sin embargo, ese mismo censo y la Encuesta Intercensal del INEGI revelan otra cara del problema: en las zonas rurales, 9 de cada 10 mujeres mayores de 12 a\u00f1os realizan trabajo no remunerado \u2014frente a menos de 5 de cada 10 hombres\u2014, sosteniendo con ese trabajo invisible buena parte de la econom\u00eda de traspatio, la selecci\u00f3n de semilla y la alimentaci\u00f3n familiar.<\/span><\/p>\n<p><b>Es decir: las mujeres producen, conservan y alimentan, pero rara vez son reconocidas como titulares de la tierra ni beneficiarias directas de la cadena de valor. <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque existe -desde octubre 2024 (con la llegada de la Presidenta Claudia Sheinbaum)- la esperanza, voluntad y trabajo compartido de la Procuradur\u00eda Agraria para que las mujeres legalmente sean titulares de su tierra. Lo anterior est\u00e1 plasmado en el compromiso 53 de 100 compromisos para el Segundo Piso de la Cuarta Transformaci\u00f3n, el cual consiste en otorgar justicia agraria y reconocer los derechos agrarios de m\u00e1s de 150 mil mujeres en M\u00e9xico; hasta el cierre del a\u00f1o 2025 la SEDATU report\u00f3 que se avanz\u00f3 <\/span><b>con 27 mil mujeres que ya cuentan con esos derechos.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> Cifra alentadora pero a\u00fan queda mucho por trabajar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pertinencia de MUSA radica en revertir esa invisibilizaci\u00f3n convirtiendo a las mujeres que ya cargan con el trabajo \u2014remunerado y no remunerado\u2014 en propietarias del proceso completo: de la milpa a la transformaci\u00f3n y la venta. Cuando MUSA convierte ma\u00edz nativo e insumos agroecol\u00f3gicos en botanas saludables, no solo est\u00e1 innovando en producto; est\u00e1 corrigiendo, a escala comunitaria, una distorsi\u00f3n que las estad\u00edsticas nacionales documentan desde hace a\u00f1os: la de mujeres que sostienen la producci\u00f3n de alimentos sin recibir a cambio ni tierra, ni cr\u00e9dito, ni el valor agregado de su propio trabajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa es, quiz\u00e1s, la lecci\u00f3n m\u00e1s importante que ofrece esta red: <\/span><b>la soberan\u00eda alimentaria no se logra solamente sembrando distinto, sino organiz\u00e1ndose distinto.<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> MUSA ha entendido que sin autogesti\u00f3n no hay autonom\u00eda, y que sin perspectiva de g\u00e9nero cualquier modelo agroecol\u00f3gico corre el riesgo de reproducir las mismas jerarqu\u00edas que dice combatir. Por eso <\/span><b>su misi\u00f3n<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> no se limita a la producci\u00f3n: <\/span><b>incluye el rescate de saberes tradicionales, el sistema milpa, el uso de plantas medicinales y la construcci\u00f3n de mercados justos donde el trabajo de la mujer campesina tenga el reconocimiento<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2014y el precio\u2014 <\/span><b>que merece.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPuede MUSA convertirse en un modelo de referencia nacional? Creo que ya est\u00e1 dando los primeros pasos para serlo, y no por casualidad, sino por dise\u00f1o. Conviene recordar lo que est\u00e1 en juego m\u00e1s all\u00e1 de Guerrero: <\/span><b>la FAO calcula que, si se cerrara la brecha de g\u00e9nero en la productividad agr\u00edcola y se eliminara la diferencia salarial entre hombres y mujeres en el campo, el producto interno bruto mundial crecer\u00eda cerca de un 1 %<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, una cifra equivalente a casi un bill\u00f3n de d\u00f3lares, y la inseguridad alimentaria global se reducir\u00eda en alrededor de 45 millones de personas. No es un dato menor ni abstracto: es la prueba de que lo que MUSA hace a escala local \u2014dar a las mujeres acceso a recursos, capacitaci\u00f3n y control sobre la cadena productiva\u2014 es exactamente el tipo de intervenci\u00f3n que, multiplicada, podr\u00eda mover indicadores nacionales de pobreza y seguridad alimentaria. Su f\u00f3rmula combina tres ingredientes que rara vez se encuentran juntos: respaldo acad\u00e9mico e institucional \u2014a trav\u00e9s de la UAGro y la Secretar\u00eda de Ciencia, Humanidades, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n\u2014, organizaci\u00f3n comunitaria de base y un enfoque de g\u00e9nero expl\u00edcito y no maquillado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La mayor\u00eda de los programas de desarrollo rural en M\u00e9xico han fallado precisamente porque les falta alguno de estos tres elementos: o son t\u00e9cnicamente s\u00f3lidos pero ajenos a la comunidad, o son comunitarios, pero carecen de sostenibilidad institucional, o hablan de inclusi\u00f3n sin tocar las estructuras de poder que mantienen a las mujeres al margen de la toma de decisiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Replicar <\/span><b>MUSA<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> en otros estados no significa copiar un manual, sino adoptar su m\u00e9todo: partir de las mujeres que ya sostienen la producci\u00f3n de alimentos en sus comunidades, darles herramientas t\u00e9cnicas y organizativas, y permitirles liderar \u2014no solo participar en\u2014 los procesos de comercializaci\u00f3n y transformaci\u00f3n<\/span><b>. Es un modelo que no necesita inventar a la mujer rural como protagonista; solo necesita dejar de ignorarla.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En tiempos donde la soberan\u00eda alimentaria se discute en foros internacionales mientras el campo mexicano sigue envejeciendo y despobl\u00e1ndose, experiencias como la de MUSA recuerdan algo elemental: <\/span><b>la transformaci\u00f3n del campo no vendr\u00e1 de pol\u00edticas dise\u00f1adas desde un escritorio lejano, sino de las mujeres<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> que, como dice su propio lema<\/span><b>, llevan en el coraz\u00f3n un producto que nace de la tierra y merece un lugar en nuestras mesas, en nuestros mercados y en nuestras decisiones.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nota: Si gustan conocer m\u00e1s de MUSA pueden hacerlo a trav\u00e9s de una entrevista que realic\u00e9 para <em>Amanecer Campirano<\/em> a la Dra. Teolincacihuatl Romero Rosales<\/strong><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>, l\u00edder de la Red MUSA mujeres por la soberan\u00eda alimentaria- UAGro. Publicada el 24 de junio de 2026. Consultarla en el siguiente link:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=mCdlgvfoGyQ&amp;list=PLEYn3dBcx-_5Z50LSecE6CulVsKqUq-aA&amp;index=3\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=mCdlgvfoGyQ&amp;list=PLEYn3dBcx-_5Z50LSecE6CulVsKqUq-aA&amp;index=3<\/a><\/span><\/p>\n<p>S\u00edgueme en X como: <span style=\"font-weight: 400;\">@Mafer_odi<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay organizaciones que nacen de un diagn\u00f3stico t\u00e9cnico y otras que nacen de una herida compartida. La Red Mujeres por la Soberan\u00eda Alimentaria, A.C. \u2014MUSA\u2014 pertenece a esta segunda estirpe. Surgi\u00f3 del encuentro entre acad\u00e9micas, profesionistas, mujeres rurales, campesinas e ind\u00edgenas del estado de Guerrero que decidieron, en alg\u00fan punto, dejar de pedir permiso para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"columnista":[74],"class_list":["post-1647","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnas","columnista-surcos-violetas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1647","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1647"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1647\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1648,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1647\/revisions\/1648"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1647"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1647"},{"taxonomy":"columnista","embeddable":true,"href":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/columnista?post=1647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}