{"id":2067,"date":"2026-10-16T01:06:49","date_gmt":"2026-10-16T07:06:49","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/?p=2067"},"modified":"2026-10-16T01:07:21","modified_gmt":"2026-10-16T07:07:21","slug":"la-tierra-es-para-quien-la-trabaja-maria-velazquez-la-mujer-que-transforma-el-maizz-en-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/2026\/10\/16\/la-tierra-es-para-quien-la-trabaja-maria-velazquez-la-mujer-que-transforma-el-maizz-en-memoria\/","title":{"rendered":"&#8220;La tierra es para quien la trabaja\u201d: Mar\u00eda Vel\u00e1zquez, la mujer que transforma el ma\u00edz en memoria"},"content":{"rendered":"<p>    \u2022 En el D\u00eda Internacional de las Mujeres Rurales, una transformadora de alimentos de Colima nos habla de semillas propias, tamales prehisp\u00e1nicos y del orgullo de las ra\u00edces.<\/p>\n<p>Este 15 de octubre el mundo conmemora a las mujeres rurales. En la ciudad solemos olvidar que la tortilla, el tamal o el atole llegan a la mesa despu\u00e9s de un trabajo que casi nunca vemos: alguien sembr\u00f3, alguien eligi\u00f3 la semilla, alguien transform\u00f3 la cosecha. Para entender un poco mejor ese trabajo convers\u00e9 con Mar\u00eda Vel\u00e1zquez, quien, desde el estado de Colima, junto con su familia, cuida parcelas de ma\u00edz, calabaza, chayote y caf\u00e9.<br \/>\nElla misma lo aclara desde el principio: no se considera productora, sino transformadora. Sin embargo, en su relato aparece algo m\u00e1s amplio: la guardiana de una semilla, de una receta ceremonial y de un modo de cultivar que se aprende en casa. Esto fue lo que me cont\u00f3.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo es su labor en el campo y qu\u00e9 produce?<br \/>\nYo no me considero productora del campo, pero s\u00ed transformadora de los productos que mi esposo y mis hijos cultivan. Ellos tienen sus parcelas y ah\u00ed siembran ma\u00edz, calabaza y chayote. Nuestro campo fue tomado como parcela demostrativa por el grupo de Sembrando Vida, y con las escuelitas de campo nos asesoraron para producir solo con abonos org\u00e1nicos. Por eso a nuestro trabajo se le considera agroecolog\u00eda. Ha venido gente a conocer c\u00f3mo producimos y mi nuera y yo hemos dado talleres para mostrar lo que transformamos de lo que ah\u00ed mismo se cultiva.<br \/>\n\u00bfY qu\u00e9 transforman?<br \/>\nAhorita empieza la temporada de elote, as\u00ed que hacemos pan de elote, tamales de elote y sopitos con crema y mantequilla, pero eso es para consumo de la familia. \u00daltimamente tambi\u00e9n llevamos a vender tortilla de ma\u00edz negro y de ma\u00edz blanco, y tamales. Mi especialidad es el tamal del libro.<br \/>\nCu\u00e9ntenos del tamal del libro, \u00bfc\u00f3mo se elabora?<br \/>\nEs un producto t\u00edpico de aqu\u00ed, de la regi\u00f3n, y yo lo he promovido como un producto gastron\u00f3mico prehisp\u00e1nico, creaci\u00f3n de nuestros antepasados. Antes solo se hac\u00eda en casa. Era un detalle ceremonial: se daba a los padrinos de bautizo o de confirmaci\u00f3n como agradecimiento, tres tamales para la madre y tres para el padrino, o seis y seis. Se estaba perdiendo esa cultura.<br \/>\n\u00bfY el proceso?<br \/>\nLlevamos tres d\u00edas prepar\u00e1ndolo. Cortamos la hoja entera de la planta de pl\u00e1tano y la ponemos toda la tarde a marchitar al sol. Ya por la tarde la recortamos y quitamos la parte dura del centro; usamos la parte blandita. Sobre ella extendemos la masa, que preparamos con nixtamal, molino y mantequilla, lo m\u00e1s delgada que se pueda. Encima va la carne de cerdo en salsa roja o verde, y tambi\u00e9n puede llevar queso, rajas o frijoles, seg\u00fan el gusto de quien lo consume. Se doblan las orillas unos tres o cuatro cent\u00edmetros y se enrolla como si fuera un libro, de cinco o seis vueltas. Lo hago por el gusto de rescatar estos productos, esta cultura y la gastronom\u00eda que se estaba perdiendo. Hay otro tamal, hecho con el ma\u00edz reci\u00e9n cosechado y dorado, que ya nadie elabora por aqu\u00ed.<br \/>\nAntes de casarse, \u00bfsu familia tambi\u00e9n se dedicaba al campo?<br \/>\nS\u00ed, mi pap\u00e1 fue campesino toda la vida y con \u00e9l aprendieron mis hijos a cultivar la tierra y a cosechar. Nosotros aprendimos a transformar el ma\u00edz en alimentos: atole, sopitos, tostadas, tamales, tacos, todo con lo que cosechamos. En mis ratos libres me traen la mazorca con hoja; yo saco la hoja, desgrano y selecciono la semilla que se va a sembrar el pr\u00f3ximo a\u00f1o. No soy agricultora como los hombres, que trabajan la tierra, pero tambi\u00e9n ayudamos en la parcela. Tienen cafetal y entre todas las familias cosechamos el caf\u00e9 cuando madura: es un proyecto familiar campesino.<br \/>\nLa selecci\u00f3n de semilla es un tesoro para M\u00e9xico. \u00bfEn qu\u00e9 se fija?<br \/>\nDesde ni\u00f1a mi pap\u00e1 nos ense\u00f1\u00f3. Pelas la mazorca, separas las m\u00e1s grandes y las despuntas, como dos o tres cent\u00edmetros de cada lado, para que quede el centro. Luego se desgrana y se guarda en botes o en bolsas negras de pl\u00e1stico, con cal para que no se pique. Todos los a\u00f1os me toca hacer eso, y de esa semilla siguen cultivando a\u00f1o con a\u00f1o.<br \/>\n\u00bfLes ha funcionado mejor su propia semilla?<br \/>\nQuienes venden semilla de ma\u00edz transg\u00e9nico dicen que no sembremos de nuestra propia cosecha, que no se va a lograr. Yo he notado que eso no es verdad: aqu\u00ed siempre hemos cultivado as\u00ed y estamos demostrando que s\u00ed se puede. Aprendimos desde el principio a seleccionar lo que se va a cultivar y a guardar la semilla, y aparte el grano para consumo diario, que vamos transformando en alimentos.<br \/>\nHoy se reconoce a las mujeres rurales, pero tambi\u00e9n queremos que quienes hacen pol\u00edtica p\u00fablica del campo les den mejores oportunidades. \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda a sus compa\u00f1eras, vecinas y a su nuera?<br \/>\nQue no pierdan la costumbre de nuestros pueblos ind\u00edgenas. A veces nos avergonzamos de nuestras ra\u00edces, pero bien vista, el campo nos da todo lo que consumimos los seres humanos. La tierra es para quien la trabaja y, si queremos buenos alimentos y buenas cosechas, hay que dedicarle el tiempo necesario. Que cuidemos el campo y que les infundamos a nuestros hijos la grandeza de saber trabajarlo, para no depender de alimentos ya hechos que nos est\u00e1n da\u00f1ando. Si nos ponemos a cultivar, tendremos mejores tierras, mejores alimentos y menos enfermedades. Y las invito a unirse a las escuelitas de campo.<br \/>\nEn el marco del D\u00eda Internacional de las Mujeres Rurales, Surcos Violeta no encontr\u00f3 mejor manera de conmemorarlo que mostrando que sin mujeres como Mar\u00eda el campo mexicano y la tan ansiada soberan\u00eda alimentaria que busca el gobierno federal no ser\u00eda posible. Gracias a Mar\u00eda y las m\u00e1s de 16 millones de mujeres viven en localidades rurales* en M\u00e9xico es posible contar con alimentos en nuestra mesa, pero m\u00e1s all\u00e1 de ello ellas son las guardianas de las simillas, lo que significa que sin su trabajo no hay siembra, no hay memoria, no habr\u00eda nada.<br \/>\nAntes de despedirse, Mar\u00eda agradeci\u00f3 que se tome en cuenta lo que, dice, \u201cpoco podemos\u201d. Su trabajo, sin embargo, es enorme: sostiene la diversidad del ma\u00edz, mantiene vivo un tamal ceremonial y ofrece una alternativa agroecol\u00f3gica que se aprende en familia. Queda el reto de que esos alimentos lleguen a las ciudades en condiciones justas y de que el reconocimiento de hoy se traduzca en oportunidades reales para las mujeres rurales.<\/p>\n<p>*Dato del INEGI<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2022 En el D\u00eda Internacional de las Mujeres Rurales, una transformadora de alimentos de Colima nos habla de semillas propias, tamales prehisp\u00e1nicos y del orgullo de las ra\u00edces. Este 15 de octubre el mundo conmemora a las mujeres rurales. 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