{"id":829,"date":"2025-12-04T18:55:27","date_gmt":"2025-12-05T00:55:27","guid":{"rendered":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/?p=829"},"modified":"2026-02-03T15:53:20","modified_gmt":"2026-02-03T21:53:20","slug":"la-posada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcontemporaneo.mx\/index.php\/2025\/12\/04\/la-posada\/","title":{"rendered":"La Posada"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La calle yac\u00eda tranquila, los cohetes hab\u00edan cesado desde hace un par de horas. Mi casa parec\u00eda deshabitada en comparaci\u00f3n a los cuartos de junto. Mi t\u00eda ten\u00eda una reuni\u00f3n con sus amigos: gente que contaba con una solvencia mayor a la que yo pod\u00eda aspirar en ese entonces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Despert\u00e9 el s\u00e1bado 16 de diciembre de 1972 entre la frialdad de la madrugada y los inquietantes movimientos de mi hermana Juana. \u2013Tengo miedo\u2013 dec\u00eda con quietud. \u2013No pasa nada \u2013 afirm\u00e9 con soltura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00c9ramos tres mujeres frutos de la uni\u00f3n Mu\u00f1oz Batalla. Mi padre, un hombre de apariencia robusta, desinteresado en nuestra educaci\u00f3n que manten\u00eda arraigado el hecho de que las mujeres no deber\u00edan estudiar: \u201c\u00bfEstudiar? \u00a1Para qu\u00e9! La mujer sirve para la casa, nada m\u00e1s,\u201d y mi madre, una mujer sumisa que se las ingeniaba para darnos educaci\u00f3n y alimento, todo al mismo tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me levant\u00e9 con pesadez en el cuerpo. Eran vacaciones y dentro de nueve d\u00edas ser\u00eda Navidad, una festividad que no era importante para mi familia y solo tra\u00eda recuerdos infalibles de mi agria infancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi rec\u00e1mara la compart\u00eda con mis hermanas: Juana, la menor, Patricia, la m\u00e1s grande y yo la de enmedio; el equilibrio perfecto o eso quer\u00eda creerlo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una cama matrimonial adornaba el centro de la habitaci\u00f3n, y en un cuadro reposaban retratos que acrecentaban mis enso\u00f1aciones de anta\u00f1o cuando una tarde de febrero el aire se contoneaba entre sus esquinas y daba luz a una esperanza cegadora: la Titina, mi malt\u00e9s color crema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las tres dorm\u00edamos en esa cama. Mis padres no ten\u00edan los recursos suficientes para sustentar un lecho individual.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Paty hab\u00eda despertado desde hace unas horas y ayudaba a mam\u00e1 en la cocina. Calc\u00e9 mi \u00fanico par de zapatos y uno de los diez vestidos que ten\u00eda, todos ellos hechos por mi madre porque, adem\u00e1s de su gusto por la costura, trataba de ahorrar los escasos suministros de mi padre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Camin\u00e9 hac\u00eda la cocina y encontr\u00e9 a ambas mujeres ataviadas en los quehaceres dom\u00e9sticos. Pronto me un\u00ed y escombramos el peque\u00f1o cuarto que funcionaba como cocina, comedor y sala. El radio estaba prendido y transmit\u00eda una radionovela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Juana ya hab\u00eda despertado al momento en que nos prepar\u00e1bamos para salir al mercado con el fin de comprar los ingredientes de la cena. Cada a\u00f1o se celebraba una posada donde se reun\u00edan amigos y conocidos de la se\u00f1ora Tina, una de las dos amigas que mi madre tuvo durante toda su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella trabajaba como conserje en una escuela cercana a nuestro hogar. Era madre soltera y cuidaba de su hijo Jorge, un veintea\u00f1ero que prefer\u00eda salir con sus camaradas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la \u00fanica posada invitaba a sus sobrinos Aida, F\u00e9lix y \u201cGermancito\u201d, tres ni\u00f1os de clase media alta que viv\u00edan en ciudad Sat\u00e9lite.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llegamos y mi madre comenz\u00f3 a cortar los vegetales y el pollo: esta noche comer\u00edamos pozole. Entre los preparativos llegaron los sobrinos de la se\u00f1ora Tina y, como tal, se pusieron a hablar de \u201ccosas de adultos\u201d y nos mandaron a ver el televisor, el cual era relativamente viejo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pap\u00e1 lo hab\u00eda comprado en oferta y como estudi\u00f3 por correspondencia para ser \u201cRadiot\u00e9cnico\u201d, lo compuso y pudimos qued\u00e1rnoslo. A mis doce a\u00f1os, era la primera televisi\u00f3n que ten\u00edamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi padre ve\u00eda un programa y le\u00eda el peri\u00f3dico, todo al mismo tiempo. El contexto social era ambiguo, hab\u00eda mucho control pol\u00edtico y de expresi\u00f3n. El pa\u00eds enfrentaba una crisis, a\u00fan no se recuperaba de lo sucedido hace cuatro a\u00f1os, en octubre, cuando los estudiantes fueron sometidos por el gobierno de D\u00edaz Ordaz. Sin embargo muchos \u201ctrataban\u201d de olvidarlo con la incursi\u00f3n de proyectos que Echeverr\u00eda, el actual Presidente, insert\u00f3 en las universidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A\u00fan se ten\u00eda un pensamiento cerrado. Eran muy notorias las diferencias de clases entre los habitantes. El PRI gobernaba con autoritarismo y un fuerte control mental. Los medios de comunicaci\u00f3n estaban regidos por una era de \u201clibertad ilusoria\u201d; sab\u00edan los hechos pero nadie dec\u00eda nada. Eran pocos los que hablaban y los que lo hac\u00edan\u2026desaparec\u00edan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adormecida sal\u00ed al patio con los dem\u00e1s. Pese a que mi casa era peque\u00f1a, pose\u00eda un esplendoroso patio con diversos tipos de \u00e1rboles frutales. El limonero plantado desde hace cinco a\u00f1os me record\u00f3 a Titina, y cuando sol\u00edamos jugar en nuestros ratos libres, est\u00e1bamos con los gatos en la azotea o nos burl\u00e1bamos de nuestra prima rica Blanca, quien terminaba llorando entre los brazos de su madre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Faltaban diez minutos para las cinco de la tarde. Alrededor de veinte personas, entre amigos, familiares y conocidos se sentaron en la sala. Los infantes jugaban en el patio. La diferencia de edades era muy notoria: los adultos con sus pl\u00e1ticas ocupaban el centro de atenci\u00f3n y los ni\u00f1os con sus risas ingenuas reflejaban a\u00fan la inocencia de aquella \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A las seis el pozole estaba listo. La hermana de la se\u00f1ora Tina llev\u00f3 tres pi\u00f1atas y aguinaldos. Dimos vueltas por la calle con los peregrinos; recit\u00e1bamos la melodiosa oraci\u00f3n \u201cOra Pro Nobis\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Chispas de colores iluminaban el cielo con su resplandor dorado. Las velitas quemaban nuestros dedos entumecidos por el fr\u00edo, y los m\u00e1s j\u00f3venes esperaban ansiosos para romper la pi\u00f1ata.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aproximadamente termin\u00f3 a las siete de la tarde, y nos dirigimos a la casa de la se\u00f1ora Tina. Un lugar espacioso que alud\u00eda a las casas antiguas, all\u00e1 por el a\u00f1o de la revoluci\u00f3n mexicana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su patio, m\u00e1s grande que el m\u00edo, ostentaba dos mesas que daban cabida a diez personas. Los adultos alistaban los lazos para que los infantes pudieran romper las tres pi\u00f1atas llenas de fruta. Cacahuates, j\u00edcamas, naranjas, mandarinas, tejocotes, guayabas y ca\u00f1as conformaban su interior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los m\u00e1s peque\u00f1os comenzaban la ronda. Acompa\u00f1ados por sus pap\u00e1s le pegaban con delicadeza a la estrella de barro; algunos eran m\u00e1s atrevidos y daban <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">palazos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a como fuera. La primera pi\u00f1ata cay\u00f3 y nos agazapamos como depredadores al observar a su presa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aida hab\u00eda ganado m\u00e1s fruta que sus hermanos. Blanca, nuestra prima, se llev\u00f3 un golpe y lloraba desconsoladamente entre los brazos de mi t\u00edo Chava mientras \u201cGermancito\u201d com\u00eda una guayaba aplastada entre los escombros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre las ocho y media pod\u00eda olerse el penetrante aroma del pozole blanco. De solo husmear un poco, las entra\u00f1as cruj\u00edan con un hambre evidente. Nos sentamos en las mesas preparadas para los comensales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Degustamos el pozole y el ponche reci\u00e9n salido de la olla. El ambiente fresco obligaba a abrigarnos con m\u00e1s de un su\u00e9ter. Presenciaba con vehemencia los aguinaldos que pronto ser\u00edan repartidos; la diversidad de emociones me produjeron mareo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bien comidos, los adultos retomaban su pl\u00e1tica y nosotros jug\u00e1bamos con alegr\u00eda. Aunque estaba presente en cuerpo, mi coraz\u00f3n divagaba en la nostalgia. No pod\u00eda olvidar a Titina: su recuerdo se hac\u00eda presente en cada momento de mi vida, era como si viviera en mi alma, era como si el tiempo que vivimos juntas hubiera sido eterno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A las diez y media repartieron los aguinaldos: bolsas de papel crep\u00e9 con galletas, frutas y colaci\u00f3n. Todav\u00eda me serv\u00ed un poco m\u00e1s de ponche y regresamos a casa con pap\u00e1. \u00c9l nunca iba a fiestas si no hab\u00eda alcohol y prefer\u00eda ensimismarse en sus viejos peri\u00f3dicos u observar la televisi\u00f3n con empalagosa paciencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fuimos a dormir en nuestra habitual cama. A m\u00ed me tocaba en la esquina del lado izquierdo. Tard\u00e9 un poco en dormir, otra vez me persegu\u00eda el recuerdo de la Titina pero ahora era una reminiscencia infeliz: aquel cuerpo inerte que reposaba en medio del jard\u00edn con los ojos vidriosos y que escup\u00eda espuma por la boca, aquellas l\u00e1grimas de mi hermana Juana y el grito ensordecedor de mi madre al descubrir el cad\u00e1ver\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nadie sabe con certeza si su muerte fue una venganza o un accidente. El punto es que fue envenenada por comer carne de dudosa procedencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 \u00bfEst\u00e1s bien, Roc\u00edo?\u2013 pregunt\u00f3 Juana \u2013 S\u00ed, du\u00e9rmete que ma\u00f1ana tenemos que ir a misa \u2013\u00a0 Mi gimoteo termin\u00f3 cuando me encamin\u00e9 a la fantas\u00eda de los sue\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><strong><em>Cuento creado por Tania E. Q.\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Imagen generada con inteligencia artificial (Gemini), basada en el cuento \u201cLa Posada\u201d de Tania Elias Quevedo, publicado en El Contempor\u00e1neo (2025).<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La calle yac\u00eda tranquila, los cohetes hab\u00edan cesado desde hace un par de horas. Mi casa parec\u00eda deshabitada en comparaci\u00f3n a los cuartos de junto. Mi t\u00eda ten\u00eda una reuni\u00f3n con sus amigos: gente que contaba con una solvencia mayor a la que yo pod\u00eda aspirar en ese entonces. 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