Creciendo al natural

Existe una frase ampliamente conocida entre todos los biólogos de México que se ha convertido en eslogan de la carrera: “México es un país megadiverso”. Esto quiere decir que nuestro país posee una amplia cantidad de especies y ecosistemas, incluyendo algunas que solo pueden encontrarse dentro de México.

Dentro de esta amplia diversidad se encuentran las plantas. De acuerdo al Instituto de Ecología (INECOL) en su página eFloramex, México posee 26,500 especies de plantas entre helechos, coníferas y plantas con flor los cuales habitan dentro del todo el territorio. Sin embargo, a pesar de esta gran cantidad de especies, en muchas calles, jardineras, parques a lo largo del país, se observan ejemplares de plantas consideradas exóticas las cuales pueden ser potencialmente dañinas. Una planta exótica es aquella que no es nativa de una región determinada, en este caso México, sino que ha sido introducida desde otro país o zona. El ejemplo más claro de esto son los árboles de jacaranda (Jacaranda mimosifolia) originarios de Sudamérica y traídos para paisajismo debido a un hermoso color lila y morado. Esta especie causa daño debido a su reproducción y dispersión descontrolada, quitando espacio físico a las plantas nativas que pudieran germinar en su lugar. 

Otro caso tristemente famoso es el eucalipto (Eucalyptus sp.) originario de Australia y Nueva guinea. El árbol fue traído para reforestación, producción de madera, pulpa de papel y como elemento ornamental, pero por sus características genera un impacto negativo en las plantas locales ya que absorbe grandes cantidades de agua y nutrientes quitando recursos a la flora mexicana. Además, produce sustancias inhibidoras que dificultan el crecimiento y la germinación de otras plantas igualmente, por su rápido crecimiento, desplaza a otras especies.

La misma historia se repite para muchas especies exóticas como la oreja de conejo o madre de mil (Kalanchoe sp.), tulipán africano (Spathodea campanulata), lirio acuático (Eichhornia crassipes), etc.

Por esta razón es preferible elegir plantas nativas debido a su mejor adaptación. Existen arboles como los encinos o robles (Quercus sp.) los cuales son muy variados en México ya que es uno de los centros de diversificación; el árbol de manitas (Chiranthodendron pentadactylon) con sus flores rojo vibrante, las salvias (Salvia sp.), dalia (Dahlia sp.), colorín (Erythrina americana), cosmos (Cosmos sp.) etc. Todas estas plantas nativas atraen fauna beneficiosa como los polinizadores y permiten la preservación y proliferación de ellos mismos y el ambiente a su alrededor.

¿Quiere decir que las plantas exóticas son inherentemente malas? No, pero es recomendable que, si se va a tener una de ellas, se mantenga limitada su dispersión y evitar utilizar ejemplares de este tipo para reforestar. 

Puede encontrar las plantas nativas de su zona buscando en línea la flora de su estado.