
La Posada
La calle yacía tranquila, los cohetes habían cesado desde hace un par de horas. Mi casa parecía deshabitada en comparación a los cuartos de junto. Mi tía tenía una reunión con sus amigos: gente que contaba con una solvencia mayor a la que yo podía aspirar en ese entonces. Desperté el sábado 16 de diciembre […]